["No hablo yo de fantasmas, ni de Dios...
soló te cuento las cosas que se te suelen perder."]

viernes, 11 de diciembre de 2015

Lo que es y no debe ser


ELLA
“Ni siquiera se supone que este aquí” dijo ella, sin apartar la mirada del plato vacio.
Vajilla blanca impoluta que resplandecía aun mas por las luces claras de aquel restaurant.

El la miro y sintió muy dentro suyo la pena estallar para luego rápidamente hacerse nudo en su garganta.
Silencio...


Y


EL
Mario viaja en el subte, línea C, de vuelta para Constitución. 
Consiguió un asiento y eso, para algunos, ya es una medalla.
Apoya su cabeza sobre la baranda gris metalizada como cansado, o como pensando quizás
(seguro).

A lo lejos llega un sonido, que después es melodía, y por ultimo (más cerca) cobra la forma de música. Hecha y derecha.
Le pega como una masa.
Roberto se endereza, mira a través del pasillo atestado, tratando de ver. ¿De dónde viene aquello, aquel código compartido, que parece hablarle solo a él?
Durante varios segundos intenta en vano, como yo.

Adivinamos, casi como espiando a través de una mirilla, un charango, un hombre de tez oscura, una remera blanca y no mucho más.

Los ojos de Mario se iluminan. Pareciera elevarse. Atraviesa primero el techo del vagón, luego deja atrás una las capas de membranas, tejas y chapas.
(Puedo "verlo" todo muy vividamente)
Su fuerza es descomunal.
Ahora nos mira desde el techo de la estación. Comienza suave y delicadamente a moverse, a planear. 
Mira por sobre la vereda, por sobre la gente.
Ya es cóndor, águila.
En el aire, de un solo movimiento, se da vuelta. Comienza a mirar al cielo, como hipnotizado.
Acá, piensa en Salta. Y canta.
No se avergüenza, comienza murmurando, luego una sonrisa, luego masculla, otra sonrisa mas y luego más alto.
Su cuerpo, sus manos, acompaña la canción con movimiento.
Frente a todos.


Deduzco que con Mario solo compartimos el espacio físico y rígido. 
En mi mente, mis divagues y disertaciones van a un cielo, su cielo por caso es otro muy lejano que ni siquiera tiene enfrente.

Llegamos a destino, salimos del ensueño. Mario cobra forma terrestre otra vez. Se abren las puertas del subte y lo pierdo entre la maraña de gente.
Lo imagino corriendo, atraviesa fronteras y paisajes, personas y lugares. Corre, desaforadamente corre, se desgarra la ropa, deja todo atrás, se escapa el pobre.











"Me parece que siempre seré feliz allí donde no estoy"
Charles Pierre Baudelaire (1821 - 1867) poeta francés.

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